No hay traición más brutal que la que nace de la confianza.
Tras ver a Camila en ese video, su rostro bañado en lágrimas y su miedo crudo grabado en cada segundo, todo dentro de mí gritaba por venganza. Pero también por justicia. No podía permitir que Adrián se saliera con la suya, no otra vez. Esta vez debía terminar… aunque tuviera que pagar un precio que aún no conocía.
Daniel y yo trazamos el plan definitivo. La jueza Ramírez iniciaría un operativo sigiloso: intervención de cuentas, acceso