Mundo ficciónIniciar sesiónEl estudio de Eduardo Santibáñez ocupaba la esquina noreste de la casona familiar, un espacio que olía perpetuamente a tabaco de pipa y ambición rancia. Valeria empujó la puerta de caoba con más fuerza de la necesaria, dejando que golpeara contra la pared con un ruido sordo que habría hecho temblar a la Valeria de hace un mes. La Valeria de ahora solo sentía la frialdad metálica de la rabia cristalizándose en sus venas.







