Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl viento me golpea en la cara y hojas secas y otoñales se mueven en el suelo, chocándose con mis zapatos y sintiéndose como un mero roce. Ninguno de nosotros habla y no hay más sonido que el de la naturaleza. Los ruidos de la urbe no se oyen aquí.
Tomo aire y miro a Marco, cuya mirada perdida en los troncos de los árboles finalmente encuentra un rumbo, apuntándome.
La duda me carcome, mis sospechas sobre el son infinitas. Me sien







