Mundo ficciónIniciar sesiónLo miro detenidamente, olvidándome por completo de lo desesperada que me encontraba segundos antes, temiendo ser descubierta. Recorro con la mirada toda la habitación, completamente blanca y poco sorprendente, hasta nuevamente acabar fijando la dirección de mis ojos en Rafael, quien permanece inmóvil, acostado boca arriba con los ojos cerrados, el pecho desnudo, tapado con una sábana hasta la cadera y el pelo totalmente alborotado.
Suspiro y comienzo







