Mundo ficciónIniciar sesiónFernando se acercó a casa de Teresa con unos cruasanes recién hechos para desayunar, pues sabía que a ella la encantaban.
—Hola, amor, no te esperaba —dijo la directra cuando abrió la puerta.
—Hola, corazón, quería darte una sorpresa para desayunar —comentó el detective dándole un beso.
—Pasa, precioso, tengo café recién hecho.
—Yo traigo tus cruasanes favoritos.
—Eres un encanto —contestó ella saltando sobre él provocando que los dos cayeran al suelo.
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