Al despertar me encuentro aún en la habitación junto a Verónica que duerme tranquilamente, así que me levanto de la cama con el mayor cuidado posible. Miro el reloj y apenas son las cinco de la mañana y por mi cabeza pasa el recuerdo de Orlando y me pregunto si es que aún se encuentra en mi habitación.
Cierro la puerta con cuidado para no despertar a Verónica y voy corriendo hasta mi habitación y al entrar en ella veo a Orlando acostado en mi cama, lo que sin darme cuenta, me saca una sonrisa. Comienzo a buscar ropa para meterme a bañar, intento hacerlo en silencio para no despertarlo.
— ¿está todo bien con Verónica ? — pregunta Orlando sorprendiendome
— pensé que estabas dormido
— lo siento, no quise asustarte.
— no pasa nada, tranquilo y si, Verónica está bien, solo tuvo una mala noche ... mmmm, creo hoy también me va a necesitar ...
— está bien, entiendo, igual tengo que llegar a casa a ver a mis hermanos.
— ¿No saben que estás aquí?
— Supongo que Rubén les dijo