Narra Matías.
Todavía parezco un puto adolescente, aún teniéndola en mi cama la sigo deseando y me controlo porque no está bien, aunque no debería ser tan piadoso con ella porque no se lo merece, pero esa parte de humanidad que aún queda en mí no me deja tomarla en esas condiciones además de que no quiero que por ningún motivo piense en ese bato de Sebastián.
Quiero que cada vez que me clave en ella me vea a los ojos y sepa qué soy yo quien la folla, el hombre que más aborrece y debe estar odi