Como animal salvaje.
Narrador.
«Ya puedes creer que te vas a deshacer de mí, capricho mío, pero eso no podrá ser jamás eres mía, mi mujer y si me traicionas entonces no te voy a perdonar nunca» hablaba él en su fuero interno y cuando la soltó para que pudiera respirar ella le gritó con el poco aliento que le quedaba pareciendo más un gemido.
—¡Dios…, eres un enfermo! Tu actitud tosca es por ese Gerald, ¿por qué no entiendes que te quiero mucho?
Lo señaló y él se perdió en esa mirada azul llena de reproche.
— Pi