Capítulo 52. Cambia el juego.
El silencio se hizo en la sala. Nadie esperaba eso. Para la mayoría, Diana era la "Cenicienta" que había tenido suerte. Nunca la habían visto como una igual.
—Tienen razón —continuó Diana, paseándose frente a ellos como un general pasando revista a las tropas—. Las cuentas están congeladas. El dinero no fluye hoy. Y es muy probable que mañana tampoco. Las noticias dicen que Maximiliano es un criminal.
—Entonces es verdad... —murmuró alguien.
—¡Es mentira! —La voz de Diana estalló como un látigo