Capítulo 48. El cuarto de guerra.
Un mes después.
El aire acondicionado enfriaba una de las habitaciones de invitados del penthouse. Ahora era un centro de mando absoluto.
Valentina estaba sentada frente a un escritorio de caoba oscuro. Dos monitores gigantes iluminaban su rostro concentrado. Sus dedos tecleaban rápido sobre el teclado inalámbrico. Los números y las hojas de cálculo corrían por la pantalla izquierda.
Llevaba un vestido de algodón negro. Ajustado. Cómodo. Su vientre ya mostraba una curva pequeña y dura.
La puert