Capítulo 47. El intruso.
El coche blindado frenó en el estacionamiento subterráneo del edificio.
El viaje desde la clínica fue rápido. Renzo no soltó la mano de Valentina en ningún momento. Su pulgar acarició los nudillos de ella de forma constante. Repetitiva. El sonido del corazón de su hijo seguía rebotando en la mente de ambos.
Subieron al ascensor privado. Las puertas de acero se cerraron.
La cabina subió a toda velocidad. La presión les tapó los oídos.
Valentina se apoyó en la pared de metal. Suspiró. El encuentr