Capítulo 43. Son ellos mis joyas
Maya se dejó caer en la silla y lloró inconsolablemente, mientras Guido trataba de confortarla.
—Lo estamos monitoreando de cerca y lo estamos tratando, pero necesitamos que nos ayude. Lo importante ahora es mantener la calma y orar —señaló la enfermera, y Maya sentía que su mundo se derrumbaba,
—Esto debe ser una pesadilla… primero creí perder a mi hijo, sentí que el mundo se acababa… odié a todo el mundo, quería matar a Arion, lo odiaba con toda mi alma a pesar de lo que había sentido por él