Capítulo 24. Un rencuentro.
Arion no podía creer lo que había escuchado, se sentó casi sin aliento, entretanto, sostuvo su cabeza entre las manos “Se llama Eton, su nombre es Eton, como mi hijo”. Fue inevitable que las lágrimas surcaran su rostro, imaginándose las veces que a su propio hijo le tocó vivir esa situación y Maya estuvo sola, sin ningún apoyo.
Mientras esperaba, Arion no podía sacarse de la cabeza la imagen de Eton. Era la viva imagen de su propio hijo, que había muerto trágicamente hacía varios años, con la d