—¡Por despecho! —repitió Ali con sorpresa en la voz—. No me imagino a muchas mujeres casándose por despecho. Aun así, Angela no es una mujer cualquiera. Es muy profunda.
—Ya lo creo. No la entiendo en absoluto. Sebastian sí que entendía lo del despecho. Recordaba que ella sabía la noche anterior que él le exigiría sexo como premio. ¿Había decidido ir más allá y pedirle lo único que creía que él jamás querría darle? ¿Un anillo de bodas? ¿Había sido un arrebato de venganza del momento, algo de lo