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Dios, pero qué buena idea. Se vería tentado si Angela no lo hiciera arrestar por secuestro, violación y quién sabe qué más.

Ali sonrió. —Quizás yo habría hecho algo así alguna vez. Pero no ahora. Ahora me conformo con placeres pasajeros con las mujeres. Te sugiero que hagas lo mismo con la alegre viuda. Disfrútala durante el próximo mes y luego olvídate de ella.

—Esto podría significar el fin de nuestras partidas de póker de los viernes por la noche —señaló Sebastián.

Ali se encogió de hombros.
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