Freya abrió la boca y la cerró de nuevo antes de poder articular: "¿Aquí contigo? ¡Qué absurdo! ¡Tiene seis años!".
Travis aclaró con evidente reticencia: "Claro que tú también tendrías que venir".
Freya soltó una risa asustada, porque aunque lo que decía Travis era una locura, sonaba eminentemente razonable. "¡Oh, gracias! ¿Debería agradecerte que me permitieras quedarme con mi hijo?".
El rostro de Travis se ensombreció. "Creo que cualquier juez de cualquier tribunal vería con malos ojos a una