Se quedó aferrada al teléfono en la oscuridad. Dios mío, ¿a qué distancia estaría? ¿Cuánto tardaría en llegar?, se preguntó.
Se oyó otro ruido en la parte delantera de la casa, esta vez el sonido de la puerta del patio abriéndose. Con el pulso acelerado, saltó de la cama, corrió a la puerta del dormitorio y la cerró con llave. Pero ¿de qué serviría? La persona podría derribar la puerta y quedaría a su merced. Rezó para que Asher apareciera.
Estaba a punto de llamar a la policía cuando oyó pasos