56. REAL AMENAZA
Leandro no renunciará a ella, menos ahora que se ha percatado de que está cambiando. Ante el forcejeo desesperado de la joven, la sujeta con más fuerza, manteniéndola casi pegada a su cuerpo, como si fuera una presa a punto de escapar.
—Tú de aquí no te mueves, deja de poner excusas absurdas y dime la verdad de una vez. Sabes perfectamente que serás mi esposa tarde o temprano. No acepto que me salgas con esas tonterías ahora— le exige, decidido a que ella al fin admita sus sentimientos y lo acep