Mundo ficciónIniciar sesiónCamilo Hidalgo se emocionó y la estrechó entre sus brazos muy fuerte. Clavel nunca lo trató con mimos, y ahora su pequeñita, porque así es como la ve, lo hace, y eso lo llena de felicidad. Camelia le corresponde y lo llena de besos, al igual que él a ella.
—Dale, papá, hazlo porque yo te lo pido, ¿sí? Nunca te he pedido nada; me debes muuuuuchos deseos, ja, ja, ja… —ríe entre nerviosa y feliz.






