200. SECRETOS FAMILIARES
Mientras en el despacho, la señora Gisela le alarga unos papeles al señor Rhys, que los abre y se pone a leerlos detenidamente. Al terminar, le dice que no es necesario que haga eso.
—Deseo, primero que todo, agradecerle eso que propuso hacer —inicia la anciana con firmeza—. Me demuestra que dejaré a mi Camelia en buenas manos cuando ya no esté. Quiero que ayude a esos chicos a ser felices. Y que, aunque esa muchacha no se l