Mundo ficciónIniciar sesiónCon los dedos temblorosos, marca nuevamente el número del banco. La espera del tono de llamada se le hace eterna mientras su mente repasa frenéticamente cada documento firmado, cada acuerdo sellado, cada funcionario comprado. En alguna parte tenía que estar el error, y ella iba a encontrarlo.
—Tiene que ser un error —repite como un mantra, tratando de convencerse a sí misma—. Simplemente tiene que serlo.—Señor Dubois, soy M






