Mundo ficciónIniciar sesiónPedro no dijo nada, miró a su hija que lo observaba expectante, y con desgana levantó los hombros mientras murmuraba que ya se le ocurriría algo para tranquilizar a Rigoberto. Una sonrisa de complacencia cruzó su rostro al recordar lo que le había hecho a Ariel Rhys; le costaría mucho recobrarse, si es que llegaba a hacerlo.
—Después de todo, Camelia todavía no se ha casado con Ariel, y creo que no lo hará —






