130. EL MIEDO DE CAMELIA
La declaración de Camelia resuena en la habitación como un trueno, marcando un momento decisivo que cambiaría su vida para siempre. Ya no es aquella joven que agachaba la cabeza ante cada orden; ahora se yergue como una mujer que ha encontrado su verdadera fortaleza.
—¡Camelia, ese hombre no sirve, no sirve! —repite Pedro con rabia y desesperación mientras intenta acercarse, pero los guardias lo mantienen a raya con sus miradas severas.
—¡Él no es malo, papá, no lo es, y me casaré con él! —vuel