Capítulo 20 — Estaba ardiendo
Iván:
Tener a Oriana, reclinada sobre el capote del coche, mientras hurgo en su intimidad, haciendo que se estremezca y llene de espasmos al llevarla al org*asmo, es algo que había querido hacer hace muchos años, y recién lo concretaba. De más está decir que me corrí junto con ella, era la única mujer que lograba ese efecto en mí, correrme como un adolescente, sin siquiera sacar mi mie*bro del pantalón. Solo podía imaginar lo que iba a ser poder tenerla para mí, en