Horas después
—¿Sus mamis no les enseñaron a desconfiar de los extraños? — Escuchan la voz de una mujer, la cual no logran identificar, aunque no saben si están alucinando, ya que se sienten muy mareados.
—¿Cómo? —responden al mismo tiempo los tres hombres con otra pregunta. Antes de acomodarse, sienten el golpe de agua sobre su cuerpo. Abren los ojos mirando donde están; lo último que recuerdan es estar en una cafetería junto a una tierna mujer mayor.
Ahora miran a su alrededor y están dentro