Mi pequeña diablilla.
Horas más tarde ingresan a un condominio de casas lujosas en una de las zonas más exclusivas de Berlín.
—Señor Scott Martín, creo que se confundió de dirección, ¡aquí no vivimos! ¿O acaso me lleva a la casa de alguna tiniebla? —Cuestiona Sarah cerrando el entrecejo, mientras observa que las construcciones son nuevas y la mayoría de las residencias están desocupadas.
—No la traiciono ni con el pensamiento, señorita Smith Williams, futura señora de Scott… por favor deja de ser tan ansiosa y esper