40. ¡Me quieres matar!
Un nuevo día asoma, Sarah duerme sobre el pecho de su hombre y sus piernas entrelazadas. Lukas la mira y acaricia su tierno rostro; ella realmente se adueñó de cada parte de su vida y ahora le sería imposible vivir sin su risa.
Saber que la tuvo tan cerca y casi la pierde lo hace recriminarse, por ello acepta cada una de sus pruebas. La muerte de sus padres es algo que no podrá cambiar, pero el que su familia esté allí acompañándola la hará sentir amada, ya que ellos la adoran. Esa diablilla l