El aire de Florencia en otoño olía a papel antiguo, a café tostado y al aroma mineral del Arno fluyendo bajo el Ponte Vecchio.
Seraphina inhaló profundamente al bajar del coche, sintiendo cómo sus pulmones se expandían sin esa opresión constante que la había asfixiado en la ciudad que dejó atrás.
A