Se apartó del cristal de golpe, encarando a Alaric con las pupilas dilatas por el agotamiento y una ira desesperada ardiendo en el fondo de sus ojos.
—¡No construí un monstruo, padre! —estalló Julián, y su voz resonó en el despacho como el chasquido de una lámina de acero al doblarse—. ¡Hice exactam