Julián mantuvo la mandíbula rígida.
La pluma que llevaba en el bolsillo interior de la chaqueta pareció pesarle como un lingote de plomo.
—Sabía lo que la estabilidad de esta familia exigía que supiera, Luvia —replicó Julián, bajando la voz a un susurro firme—. Descubrí los datos de Saint-Honoré la