Cuando la sala quedó vacía, Richard Blackwood permaneció sentado, observando a su hijo con una mezcla de lástima y desprecio.
—Busca el testamento, Alaric —dijo Richard, levantándose con parsimonia—. No pierdas el tiempo rezando en el hospital. Tu abuelo es un vegetal. Acéptalo. Necesitamos ese docu