Mundo ficciónIniciar sesiónAlberto odiaba su vida.
Todos los días se dedicaba a trabajar en aquella oficina a la que detestaba, rodeado de personas que no soportaba. Las extensas y agotadoras horas de su tedioso y repetitivo trabajo no le dejaban mucho tiempo libre y su personalidad ensimismada y retraída le impedía socializar. Pasaba de ocho a doce horas diarias, seis días a la semana bajo la enfermiza luz nacarada de los fluorescentes del sótano catalogando y digitando interm







