Tres años después…
David ya casi cumplía cinco años, él pintaba en su lugar mientras observaba a su madre explicarles a otros alumnos del lugar las técnicas, él había aprendido mucho de su madre desde pequeño.
El director del centro se acercó. “David, tu cuadro es increíble!”.
David miró al hombre y solo asintió pero ni se inmuto por el halago, siguió pintando, era la misma imagen de siempre, pero ahora todo tenía color, cada detalle estaba preciso y tan real, Marina días antes había visto e