POR MAXWELL
Miraba como mi ángel dormía tranquilamente, estaba sentado en el sofá que estaba frente a la cama, mientras la observaba dormir.
Podía escuchar claramente el pequeño ronquido que escapaba de sus labios y una sonrisa se dibujaba en mi rostro al verla dormir con la boca abierta, no era su mejor pose, pero sin duda para mí era la mujer más hermosa.
Ya había pasado una semana que mi ángel había regresado de su viaje, nos la pasábamos todo el día en la empresa, nos íbamos muy temprano y