POR AURORA
Observo a Maxwell con el ceño fruncido esperando una respuesta de que diablos ha pasado aquí.
– Es que, traté de hacerte el desayuno mi ángel y bueno como no me salía bien ensucie un poquito – dice con vergüenza.
– Esto no es un poquito Max y, ¿cómo diablos acabó ese panqueque en el techo? – pregunto
– Es que quería lanzarlo para arriba y que caerá en el sarten, pero creo que lo lancé con mucha fuerza y se pego en el techo.
Sonrio internamente al imaginarlo en mi cocina haciendome el