El CEO Rossi soltó el portafolio que cayó quien sabe dónde para correr a auxiliar a su esposa. Cuando llegó a la cocina la vió. Ella tenía una linda bata rosa puesta, estaba descalza y estaba mojada desde las piernas hasta los pies.
— ¡Ismael, he roto fuentes, mira toda el agua que me ha salido, dios! ¿Creés que el bebé también salga ahorita mismo?
La bella ojiverde estaba muy nerviosa, al ser primeriza todo era nuevo para ella.
— No te muevas, voy a por tí, si ya rompiste fuentes eso