Unas trillizas para los niños Ivanov.
Tres miradas azules tenía Isabella fijas en ella. Sus hijos querían saber por qué amaba a su padre.
No podía decirles lo bien que besaba y lo seductor que era en la cama. Tampoco podía decirles que la volvía loca con sus ardientes caricias.
— Lo amo a Sergey porque es un hombre maravilloso. Me hace muy feliz. Además me puso tres hermosos bebés en el vientre.
Los niños escuchaban la respuesta muy satisfechos. En todo lo que su mami decía, ella se sentía dichosa de tenerlos. Sus sonrisas