Un hermano muy protector.
Por la tarde el médico volvió para revisar al pequeño Aleksey. El niño estaba evidentemente mejor. Tanto que no dejaba de hablar, estaba muy inquieto, el trillizo no era de estarse quiero en cama, él era más de investigar por todos lados, corretear y brincar en los sillones.
— Doctor ya necesito que me dé de alta. Quiero que me quite esta aguja de la mano que no me deja mover. Ya quiero ir a jugar con mis hermanos y mis primos. — Pedía el niño.
— Aleksey, el doctor es el profesional, si n