Son mis hijos, yo te los sembré en el vientre.
El CEO se estuvo largo rato confortando a su hijo Aleksey. El niño tenía la mano hinchada y amoratada por todo el tiempo que tuvo la intravenosa puesta, estaba incómodo y llorón. No quería soltar a su padre, lo tenía abrazado todo el tiempo.
El trillizo se fué quedando dormido después de llorar largo rato. El médico se había retirado casi a hurtadillas, él vendría por la noche a revisar de nuevo al pequeño.
Los trillizos Valentain habían estado jugando con Alexander y Alexandrito. El meno