El coche de Ismael ya los estaba esperando afuera, Griselda no sabía dónde iba a ser la recepción, no sabía en qué salón, ni cuál sería el banquete que se serviría, ella confiaba totalmente en el CEO.
Dentro del recinto Dorian también se despidió para ir a su villa por su esposa, por supuesto que asistirían a la fiesta a celebrar el matrimonio de su amigo.
Más fue en ese momento que los esposos Rossi se enfocaron en su hija y sus nietos.
— Trillizos, vengan aquí a saludar a sus abuelos