William Larsson se opone a la boda.
El señor Smith había recibido esa noche más emociones juntas que en los años de su vida, todo era tan irreal que de pronto sentía que estaba soñando.
— Señor Smith, fuí yo quien le pidió una cena en su casa, ¿Se olvida? Eso fue por qué quería pedirle la mano de Griselda en matrimonio, pero de pronto llegó Ismael Rossi y me interrumpió solo para adelantarse y pedir la mano de ella primero, eso no es justo, ¿Sabe? ¡Ese tipo me robó a mi chica, y yo la quiero de vuelta, es lo justo y correcto!