Rivales de amores.
Hasta la pista del aeropuerto internacional, un pequeño grupo de hombres que seguían con él rostro cubierto, subían a la bella jóven a un avión privado.
— Por favor déjenme ir. Primero que no voy a contar nada sobre esto. No me hagan daño, yo no he hecho nada malo. — Azucena se quebró al fin. ya era demasiado para soportar.
— Tranquilizate, no vamos a hacerte nada, venimos a llevarte con tu hermana... Fiorela. Ella fue la que pidió que te sacarán de la mansión Casareal por tu seguridad.