El rescate de Azucena Casareal.
Los mafiosos estaban concentrados en su objetivo, sacar a la chica de la mansión.
Los encapuchados no tardaron en dar con la habitación de la jóven, ella apenas los vió les arrojaba todo lo que tenía a la mano para evitar que la atraparan.
— ¡Largo de aquí, no me voy a dejar atrapar!
— ¡Cálmense, deje de arrojarnos cosas debe venir con nosotros, no oponga resistencia!
— ¡Ni loca que estuviera para obedecerlos! ¡Primero muerta que dejar que me lleven!
Los ruidos de los perfumes, cre