Los niños lloran.
Isabella había escuchado la voz de su padre y había despertado un poco.
— Miren nada más lo que hicieron, despertaron a Isabella. No recordaba que los hombres Rossi fueran tan ruidosos. — Alba Rossi regañaba a su esposo y a su hijo.
— Isabella querida, ¿Cómo te sientes, princesa? Cuéntaselo a tu padre.
Isaías Rossi se acercó a la camilla de hospital donde la bella chef descansaba. Le tomó la mano para que sintiera su apoyo y esperó su respuesta.
— Papá, me alegra que vinieras, sient