Yo también soy el bebé de la casa.
Los trillizos estaban de mal humor, acompañaron a su padre al hospital, sí, pero no estaban muy convencidos de que sus padres ahora con su nueva bebé, los consideraran igual de importantes.
La puerta se abrió y las tres figuras entraron seguidas de su imponente padre.
— ¡Abuelo Isaías, buuuu....!
— ¿Qué pasa Aleksey? Cuentale al abuelo, yo voy a escucharte.
— Tío Ismael, que bueno que estás aquí, debes llevarme a vivir contigo y con la tía Griselda, papá y mamá nos abandonaron toda