Después de hacer el amor, nos vestimos los dos y nos marchamos de aquella habitación que había sido la única espectadora del amor de dos personas que más que se quieren , se aman con una locura indescriptible. Nos acercamos después hasta la barra del club para pedir algo de beber, porque por lo menos yo tenía la garganta seca de tanto gemir y gritar suponiendo que a Duncan también le sucedería lo mismo. Estabamos tranquilamente sentados en las sillas altas de la barra, cuando de pronto se acerc