Desesperada y sin saber exactamente que hacer ahora o hacia donde dirigir mi vida, cuando llegue a mi casa todavía confundida por la declaración de esa mujer, me deje caer derrotada en el sofa con mis manos acunando al bebe que estaba creciendo en mi vientre y que era como un pequeño sello de un amor imposible. Cogí mi móvil de mi bolso con la esperanza de que Duncan me llamara o me escribiera, pero no lo hizo, así que sabía que mi vida debía cambiar por el bien de mi pequeño. Acababa de tocar