Vencer a su fuerte rival.
Esa madrugada, el pequeño Leo, estaba profundamente dormido, incluso había dejado pasar su biberón de esa hora, cosa muy rara del niño.
Pero quién si se despertó fue Emir, quería un biberón y estaba mojado, necesitaba un cambio de pañal con urgencia.
— Emmanuel De León, ahora también tengo que cuidar a tu hijo por la madrugada mientras tú seguramente te estás divirtiendo con mi cuñada. Míralo, parece que le jalaron los cabellos o algo, está casi trabado en llanto.
El apuesto CEO, rene