Anya
Todo dentro de mí era un desastre. Demasiado caliente. Demasiado frío. Demasiado confuso.
¿Por qué me preguntaría sobre mi vida personal?
¿Por qué me miraría como si realmente quisiera saber la respuesta?
¿Por qué le importaría si alguien me hacía daño?
No le importaba.
No podía importarle.
Me lo había demostrado una y otra vez: no le importaba. Ni yo. Ni nada que me doliera. Lo único que le importaba era mantener la distancia, mantener el control, mantener sus murallas en alto.
Sacudí la