La mañana comenzó antes del amanecer.
Gabriel ya estaba en su despacho del ático cuando Olivia Carter entró llevando una tableta y una carpeta de cuero.
Olivia era su asistente ejecutiva desde hacía casi ocho años.
Organizaba su agenda.
Controlaba reuniones.
Filtraba crisis.
Y, a veces, parecía administrar la mitad de su vida.
— Buenos días, señor Valença.
— Eso todavía está en discusión.
respondió él.
Olivia sonrió.
— Los inversionistas de Solaris han confirmado su asistencia.
La reunión será